JUEGO DE AZAR
No escribo una palabra en la que no
me juegue cuanto tengo y cuanto espero querer tener.
¿así habláis vosotros , dioses?
¿O es sólo por placer de serlo,
por un alto capricho que no puedo compartir,
por malicia inocente o lasciva,
por lo que me hostigáis día y noche?
Pero no he de escribir una sola palabra
en la que no me juegue vuestro amor o,
siendo vuestro, el odio.
Ángel Crespo "El bosque transparente"
BUGLE CALL RAG
-¡Ah!- dijo ella-; tú no me entiendes y no me entiendes.
- Pues entonces no te entiendo.
Franz Kafka.
A Raoul Walsh
La ciudad es una gran llanura
perdida a través de las ventanas de este sitio.
Mi vida va pasando sobre los cristales.
En este bar cumplí un día 17 años
Y una mujer bebió conmigo aquella
tarde, en una mesa que hoy no está.
Oh silueta que vuelves
cuando mis ojos ya alcanzaron
una contemplación serena de las ruinas.
Bebimos como viejos compañeros
A la salud de la salud. Y después coronamos
el día, en una cama, encima del local.
Qué importa que mediase en tal momento
dinero. Ni que yo pagara.
Como
cuando la lengua corre todos los caminos
del amor, entra, muerde,
arranca las raíces
de un sueño oculto,
así
hubo un instante
que cogimos la vida como un rayo.
Estés donde estés, oh engrandecida
por el tiempo, oh entrañable, deseo
que sientas sobre tu piel la misma
vibración, el mismo
calor, la intensidad que siento.
José Mª. Álvarez
ANTES QUE LLEGUE LA NOCHE
Antes que llegue la noche sobre el mar
y avente el viento de la tramontana
mis húmedas cenizas hacia la nada.
Antes que los gastados gestos se disuelvan,
igual que una sonrisa que se transforma en mueca
o los cansados espasmos de un amor extinguido.
Antes, todavía, como este sol sobre las islas,
terco punto de luz, color intenso,
que mis palabras dibujen mi fantasma,
salvado y perdido, en la pura intensidad de la vida.
Juan Luis Panero.
AUSCHWITZ
Esos poetas infernales;
Dante, Blake, Rimbaud...
Que hablen más bajo...
Que toquen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!...
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, "gran cicerone")
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
acuérdate que en tu "Infierno"
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
está solo
¡Solo! Sin Cicerone...
Esperando que se abran las puertas de un infierno
que tú, ¡pobre florentino!
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿Cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo!...¡Chist!...
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
y he tocado en el infierno muchas veces...
pero ahora, aquí...
rompo mi violín... y me callo.
León Felipe "A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos"
Esos poetas infernales;
Dante, Blake, Rimbaud...
Que hablen más bajo...
Que toquen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!...
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, "gran cicerone")
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
acuérdate que en tu "Infierno"
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
está solo
¡Solo! Sin Cicerone...
Esperando que se abran las puertas de un infierno
que tú, ¡pobre florentino!
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿Cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo!...¡Chist!...
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
y he tocado en el infierno muchas veces...
pero ahora, aquí...
rompo mi violín... y me callo.
León Felipe "A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos"
CREDO POÉTICO
Piensa el sentimiento, siente el pensamiento;
que tus cantos tengan nidos en la tierra,
y que cuando en vuelo a los cielos suban
tras las nubes no se pierdan.
Peso necesitan, en las alas peso,
la columna de humo se disipa entera,
algo que no es música es la poesía,
la pesada solo queda.
Lo pensado es, no lo dudes, lo sentido.
¿Sentimiento puro? Quien en ello crea,
de la fuente del sentir nunca ha llegado
a la viva y honda vena.
No te cuides en exceso del ropaje,
de escultor, no de sastre tu tarea,
no te olvides de que nunca más hermosa
que desnuda está la idea.
No el que un alma encarna en carne, ten presente,
no el que forma da a la idea es el poeta,
sino que es el que alma encuentra tras la carne,
tras la forma encuentra idea.
De las formulas la broza es lo que hace
que nos vele la verdad, torpe, la ciencia;
la desnudas con tus manos y tus ojos
gozarán de su belleza.
Busca lineas de desnudo, que aunque trates
de envolvernos en lo vago de la niebla,
aun la niebla tienes lineas y se esculpe;
ten, pues, ojo, no la pierdas.
Que tus cantos sean cantos esculpidos,
ancla en tierra mientras tanto que se elevan,
el lenguaje es ante todo pensamiento,
y es pensada su belleza.
Sujetemos en verdades del espíritu
las entrañas de las formas pasajeras,
que la Idea reine en todo soberana;
esculpamos, pues, la niebla.
Miguel de Unamuno.
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